INMO CANCUN

Desafía AMPI a hoteleros

La Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) en Cancún no comparte la visión de los hoteleros de rechazar la construcción de condominios en la zona hotelera, porque la única que puede pronunciarse de esa manera es la autoridad, aunado a que fue ésta la que permitió la sobredensificación de los predios, en la que incluso, algunos hoteles se beneficiaron.

Adicionalmente, el alto costo de los escasos lotes en la zona de playas obligó a los compradores a convertirlos en condominios porque de otra manera no sería un negocio redituable; y los predios en los que se construyen o construirán desarrollos condominales de todas maneras demandarán servicios.

La semana anterior un grupo de hoteleros se mostró preocupado por el crecimiento de la oferta condominal en la zona hotelera, que fue concebida para albergar cuartos hoteleros, y planteó la creación de un comité que se encargará de realizar un análisis del impacto urbano y económico que provocará su presencia; y buscarán implementar candados técnicos y jurídicos para evitar su proliferación en la zona de playas.

Francisco Robledo Ruiz, presidente en Cancún de la AMPI, de entrada rechazó este planteamiento, porque dijo que la construcción de departamentos de lujo, le da una gran plusvalía a Cancún y no problemas; la única que puede pronunciarse en contra de este tipo de productos, es la autoridad.

"En esta cuestión, no son quién (los hoteleros) para decidir cuándo o cuándo no se hacen, sino el municipio", dijo el empresario tras señalar que la mayoría de los adquirientes de los condominios son personas de alto poder adquisitivo de origen extranjero que invierten de 750 mil a un millón de dólares para comprar una propiedad de este tipo en la que permanecen seis meses al año.

El dirigente de este sector agregó que este centro turístico fue concebido en tres etapas -de las que dos ya están consolidadas- y dijo desconocer por qué hay oposición a que se construyan los condominios, algunos en la tercera etapa.

El secretario de este mismo sector, Rafael Espinosa García, también rechazó la postura de los hoteleros y aclaró que este fenómeno -el boom condominal- se dio solo, debido a que el precio de los últimos lotes en existencia en la zona de playas alcanzaron un alto valor económico y la única forma de hacer negocio fue proyectar la construcción de departamentos de lujo.

"Por que si en ese mismo predio, se hubiera construido un hotel, no saldría; los últimos cinco lotes (de la zona hotelera) para desarrollarse, necesariamente debía ser un producto caro", dijo tras aclarar que si en esos predios se hubieran construido centros de hospedaje, de todas maneras demandarían agua, drenaje, luz y vialidades.

El experto en el sector inmobiliario agregó que no sólo los condominios fueron sobredensificados, sino también algunos hoteles, porque la autoridad municipal (durante el trienio de Juan Ignacio García Zalvidea y el interinato de Carlos Canabal) hubo bastante "manga ancha en la zona hotelera".

Incluso, señaló que en el predio del hotel Caribe Real, que pertenece al grupo de García Zalvidea, le permitieron construir más cuartos en lo que eran sólo unas cuantas villas.

Al concluir la administración municipal otros ejemplos similares se observaron en el hotel Oasis Beach y Gran Oasis, Flamingos y Sunset Lagoon, que construyeron uno o dos pisos más para crecer en número de habitaciones.

Espinosa García, agregó que los habitantes de los condominios consideran a éstos como sus segundas casas, porque sólo permanecen seis meses al año, y en consecuencia, sólo una mitad del año demandará servicios y el uso de la vialidad, por lo que considera que no va a generar problemas este tipo de producto.