ESPAÑA. El diario "El Mundo" publicó recientemente una nota que desataca la llegada de nuevas inversiones inmobiliarias a México, luego de 10 años del "efecto tequila".
El Gobierno ha modificado normativas para que ahora puedan actuar los "REITS" , por lo que el desembarco de estos inversores institucionales en el mercado se prevé inminente y masivo.
Años de redención para el mercado inmobiliario mexicano. Transcurrida una década desde la llamada 'crisis del tequila' que desarmó las estructuras del sistema financiero nacional (y con ellas, al conjunto de la economía, incluido el negocio inmobiliario), el nombre del país americano vuelve a aparecer en las agendas del capital inmobiliario internacional.
Lo saben bien en Estados Unidos. El diario económico estadounidense 'Financial Times' cita a cuatro inversores institucionales de su país que han cruzado la frontera para hacer negocios en el terreno del 'real estate': Equity International Properties, LaSalle Investment Management, O'Connor Investments y la mutua California Public Employees' Retirement System'.'
Ese censo se puede incrementar gracias a las modificaciones que ha instaurado el Ministerio de Economía mexicano y que permitirán actuar en su país a los 'Reits' estadounidenses ('Real Estate Investments Trusts', un modelo de fondos de inversión que se aprovechan de sus condiciones fiscales para seguir una estrategia inversora muy agresiva). El desembarco de estos inversores institucionales en el mercado inmobiliario mexicano se prevé inminente y masivo.
INTERES POR EL RESIDENCIAL
Una de las empresas locales que ya se han beneficiado de este segundo 'descubrimiento' de México es Grupo Acción, la misma sociedad que actuará como el primer socio local de Grupo Lar en sus negocios americanos (juntos promoverán 350 viviendas en México D.F.). La compañía, de hecho, vendió este año un paquete de 52 inmuebles industriales a LaSalle Investment Management (el fondo de inversión de Jones Lang LaSalle) por el que ingresó 300 millones de dólares (243 millones de euros).
La estrategia de la compañía, según explica en 'Financial Times' su consejero delegado, Luis Gutiérrez, es la de aprovechar esos ingresos para redirigir su actividad hacia el negocio de la vivienda para clases medias, un sector que ha permanecido infradimensionado desde la crisis de 1994. Los analistas también apuntan a la alta necesidad de viviendas sociales que tiene el país, aunque éste parece un negocio menos apetecible para los inversores extranjeros.
Más atractivo parece el sector de las viviendas vacacionales, que pretende atraer a los demandantes estadounidenses gracias a sus precios competitivos. Es en ese negocio, precisamente, donde Anida prevé su implantación en México.